domingo, julio 16, 2017

CUBRE TU DESNUDEZ.

 


© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. / 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? / 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.” (Génesis 3:8-10) 

Idea central: Descubrir y cubrir nuestra desnudez.
 

Objetivos: a) Identificar las tres mentiras del diablo; b) Identificar las tres tentaciones al pecado; c) Reconocer nuestra desnudez espiritual; y 4) Recibir la vestidura del Señor. 

Resumen: Adán y Eva, al caer en pecado, fueron “desvestidos” de su pureza e ingenuidad. El hombre está desnudo ante Dios. La desnudez simboliza nuestra condición de pecadores necesitados de una cobertura. Jesucristo es la única Vestidura que puede cubrir esa desnudez.

 

L
a desnudez siempre ha sido un tema álgido en la vida social. Mostrar el cuerpo en esta sociedad es sinónimo de inmoralidad, lujuria, tentación, pecado. Hay pueblos que cubren el cuerpo de la mujer totalmente, con ropas oscuras, para evitar su propia inmoralidad, para evitar la tentación de la lujuria, el adulterio, la fornicación. Sin embargo en el Arte, el desnudo es visto como motivo de belleza, pero muchas veces se evita mostrar los órganos sexuales. La desnudez, se enseña, no debe descubrirse delante de otros, salvo en la intimidad del matrimonio. Algunos están obsesionados con ver desnudos a otros seres humanos y esto es motivo de la pornografía y desviaciones sexuales. Pero finalmente el desnudo es cuestión de la cultura en que vivimos; algunas religiones castigan duramente el desnudo, mas el problema no está en el desnudo mismo sino en el ojo del que mira, más propiamente en el corazón del observador. Si mi ojo es lujurioso miraré con lujuria, pero si mi ojo es limpio miraré limpiamente. El problema no es mirar, sino mirar con deseo. En un campo nudista nadie se extraña de ver cuerpos desnudos; como estar en las duchas del gimnasio o en un baño sauna; un médico mira a la enferma desnuda como una paciente necesitada de ayuda, pero a su esposa desnuda la mira como su mujer. El artista no ve con deseo a la modelo, sino como un objeto estético. Depende del contexto es como vemos la desnudez.  

En la Biblia se nos presenta por primera vez la desnudez en las personas de Adán y Eva, nuestros primeros padres. Mientras ellos permanecieron en la gracia no se percataron de que estaban desnudos, no le daban importancia a algo tan evidente, como que los animales tampoco usaban vestidos, salvo su piel, pelaje, escamas o plumas. Pero bastó que desobedecieran al Señor para que se dieran cuenta de su desnudez y aquella comenzara a ser un problema para ellos. Adán cuando pecó conoció su propia desnudez y sintió culpa; entonces quiso vestirse. Tontamente pensó esconderse de Dios, Aquél de quien nadie puede huir porque Él es ELROÍ, el Dios que todo lo ve (Génesis 16:13)

La pareja que siempre conversaba con el Señor, que se paseaba en el huerto de Edén, al aire del día, ahora se escondía de Dios, pues el pecado nos aleja de nuestro Creador y avergüenza.  

En el Edén no necesitaban vestidos para cubrir sus cuerpos porque estaban vestidos de pureza e ingenuidad. Esta última característica es la del ingenuo, el cual es sincero, candoroso y sin doblez y actúa sin tener en cuenta la posible maldad de alguien o la complejidad de una situación. Así eran ellos: de un corazón sincero, sin doblez y sin malicia. Por tal motivo pudo el diablo aprovecharse de ellos y conducirlos a la desobediencia. Fueron demasiado ingenuos. Al caer en pecado fueron “desvestidos” de su pureza e ingenuidad, se sintieron impuros y procuraron vestirse de algún modo físico, pero no espiritual. 

Del mismo modo el pecador trata de vestirse de justo y bueno ante sí mismo, los demás y el dios que tenga, si lo tiene. Pero en verdad, sea lo que nos pongamos para cubrirnos, nada podrá tapar nuestro pecado, sólo el arrepentirnos y volvernos a Dios para recuperar aquel estado de gracia en que estaban nuestros primeros padres antes de pecar. Necesitamos entender que estamos desnudos ante Dios; necesitamos descubrir nuestra desnudez espiritual. Si aceptamos las debilidades, errores y pecados que tenemos, entonces podrá Dios cubrir nuestra desnudez, pero si pretendemos cubrirla nosotros, seguiremos muy lejos de Él, tanto como lo estuvieron Adán y Eva después de la caída. 

¿Cómo podemos cubrir nuestra desnudez? 

  1. Identificando las tres mentiras del diablo.
“1 Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? /“2 Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; / 3 pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis. / 4 Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; / 5 sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.” (Génesis 3:1-5) 

La serpiente, con la astucia del diablo, trató de desorientar a la mujer en cuanto a la orden de Dios, quien le había dicho que podía comer de todos los árboles del huerto menos del árbol de la ciencia del bien y del mal (Génesis 2:17) La mujer recordaba y entendía perfectamente la orden de Dios. Entendía que si lo hacían morirían, pero fue débil a los argumentos de Satanás. 

La mentira de la serpiente contiene las aseveraciones:

1)      “No moriréis” Es una mentira que pretende inyectar desconfianza contra el Señor. A nosotros nos dice: nada te sucederá si haces lo que te gusta. 

2)      “El día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios,” En cierto modo era cierto, pues al rebelarse contra Dios entraría la corrupción diabólica en ellos y tomarían conciencia del bien y el mal. Pero no serían como Dios. “Ser como Dios” es la tentación con que el diablo siempre trata de hacer caer al ser humano, que tenga poder y dominio sobre muchos. Lo hizo con Jesús cuando le ofreció este mundo: “8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, / 9 y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares.” (San Mateo 4:8,9) A nosotros nos dice: Si haces lo que te gusta te sentirás realizado y será una gran persona. 

3)      “sabiendo el bien y el mal.” Cuando Adán y Eva obedecían en todo a Dios, desconocían lo malo como el robo, el asesinato, la lujuria, la ambición y cualquier pecado. Al desobedecer a Dios y dar paso a la ambición y el desengaño, además de entrar la culpa en ellos, conocieron la diferencia entre obedecer y desobedecer, hacer lo bueno y hacer lo malo, entre pecar y no pecar. En otras palabras, ellos antes de desobedecer estaban en la Gracia de Dios. El “árbol de la ciencia del bien y del mal” es como la Ley que nos da a conocer lo bueno y lo malo. Cuando Adán y Eva comieron de su fruto, desobedecieron a Dios y despertaron al pecado. A nosotros nos dice: Has lo que te agrada y verás que tendrás mucha experiencia conociendo lo bueno y lo malo de la vida. 

  1. Identificando las tres tentaciones al pecado.
“6 Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.” (Génesis 3:6) 

Tres características, tenía el “árbol de la ciencia del bien y del mal”: 

1)      “Árbol era bueno para comer” retrata la tentación de la carne. El diablo, en la tentación de Jesús en el desierto, le incitó a comer convirtiendo piedras en panes: “2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. / 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan.” (San Mateo 4:2,3) La tentación de la carne apunta a las necesidades más básicas del ser humano: comer, dormir, tener sexo; de allí la importancia del ayuno, la vigilia y la continencia en el camino de santificación. La lujuria, la gula y la pereza son pecados que nacen de estas tentaciones de la carne. 

2)       “Agradable a los ojos” retrata los deseos superficiales, lo mundano. Un ardid satánico es tentarnos con lo superficial, frívolo, vano, como preocuparnos del qué dirán, de nuestra apariencia, de seguir la moda exageradamente, el sentido estético por sobre lo ético. La avaricia, la envidia y la ira son pecados relacionados con el “mundo”, el deseo de los ojos. 

3)      “Codiciable para alcanzar la sabiduría” muestra la tentación de ser “dios”, retrata la tentación del diablo; el pecado fundamental de Lucifer y de todo hombre pecador: la vanagloria de la vida, el pecado de soberbia u orgullo del corazón rebelde contra Dios. 

San Juan resume esta condición del pecador en estas palabras: “Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.” (1 Juan 2:16) La carne, el mundo y el diablo son nuestros principales enemigos. 

  1. Reconociendo nuestra desnudez.
“7 Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales.” (Génesis 3:7) 

Cuando Adán y Eva consumaron su pecado, es decir comieron del fruto prohibido desobedeciendo la orden de Dios, conocieron el bien y el mal, y se dieron cuenta que estaban desnudos. Antes no les preocupaba andar desnudos por el huerto de Edén, como todas las demás criaturas. Pero cuando pecaron descubrieron su desnudez, se sintieron sucios y quisieron cubrirse. Sobre todo cubrieron sus sexos, se avergonzaron de mostrar su intimidad, ya que los órganos sexuales son lo más íntimo que tenemos en el cuerpo “y a aquellos del cuerpo que nos parecen menos dignos, a éstos vestimos más dignamente; y los que en nosotros son menos decorosos, se tratan con más decoro.” (1 Corintios 12:23 

Nosotros también cuando pecamos descubrimos nuestra desnudez, la debilidad de la carne y del alma que nos hace caer en la maldad y ofender al Señor. Nuestros primeros padres quisieron cubrir esa desnudez con hojas de higuera. Este es el primer árbol nombrado en la Biblia, después del árbol de la vida y el árbol de la ciencia del bien y del mal. Las hojas de la higuera, arrancadas del árbol, ásperas y malolientes, pronto se marchitan, así es que serán un vestido de muy poca duración. Simbolizan la religión hecha por el hombre y la falsa justicia, que procura encubrir nuestra miseria. Es sabido que la higuera representa a Israel, el pueblo de Dios. La religión legalista que pretende justificarnos por obras humanas, no quita la culpa ni liberta al ser humano. 

Dos situaciones se dan cuando caemos en pecado:

1)      Son abiertos los ojos; reconocemos el error y sentimos dolor por haber pecado.
2)      Conocemos que estamos desnudos; nos percatamos de la debilidad humana. 

La solución al problema no es cubrirnos con nuestras pobres “hojas de higuera” como:

a)      Negar el pecado.
b)      Buscar una justificación o pretexto.
c)      Hacer un sacrificio para agradar a Dios.
d)     Hacer buenas obras para sentirnos buenos 

El inicio de la solución es reconocer que estamos desnudos frente a Dios, es decir que somos pecadores. 

  1. Recibiendo la vestidura del Señor.
“8 Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto. / 9 Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? / 10 Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí.” (Génesis 3:8-10) 

La solución a nuestra desnudez espiritual y moral es aceptar la vestidura que Dios nos da. Él con misericordia por la primera pareja humana en pecado, mató un animal para hacerles vestiduras:

“Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió.” (Génesis 3:21) Fue el primer sacrificio de sangre; asimismo lo ha hecho por nosotros: envió a Su Hijo a morir en la cruz para cubrir nuestra desnudez.  

Los cristianos necesitamos cubrirnos con Cristo como si fuera un vestido: “pues así seremos hallados vestidos, y no desnudos.” (2 Corintios 5:3); “Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia” (Efesios 6:14); “Y como un vestido los envolverás, y serán mudados; Pero tú eres el mismo, Y tus años no acabarán.” (Hebreos 1:12) 

Nos cubrimos de Cristo en oración, dando los siguientes pasos:

1)      Reconociendo el pecado ante Dios
2)      Doliéndonos por ofender la santidad del Señor
3)      Pidiendo perdón al Señor
4)      Acudiendo a la sangre de Jesucristo derramada en la cruz
5)      Aplicando la Palabra de Dios 

La desnudez del pecador sólo puede ser cubierta por la sangre de Jesús. Hoy otro tipo de hojas cubre nuestra desnudez: las hojas del árbol de la vida que es Cristo: “En medio de la calle de la ciudad, y a uno y otro lado del río, estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones.” (Apocalipsis 22:2) 

El ser humano pecador tiene miedo de Dios porque conoce Su severidad; sabe que Dios es un Ser moral con una Ley estricta. A veces opta por negarlo, decir y pensar que Dios no existe; o bien vestir a Dios con un traje distinto, hacerse un dios a su medida. Muchas veces prefiere esconderse de Dios y justificarse a sí mismo con todo tipo de obras y buenas intenciones. Pero Dios siempre nos está mirando y nos pregunta ¿Dónde estás tú? Como hijos de Adán, siempre tememos a Dios y Su castigo. Mas Él nos llama a Su lado para perdonarnos, para decirnos cuánto nos ama, para que conozcamos Su gran amor en Jesús y para que cubramos nuestra desnudez.  

Queridos hermanos: No nos engañemos, estamos desnudos. Somos pecadores, “Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.” (1 Juan 1:10) Todos en esta Iglesia necesitamos descubrir nuestra desnudez (pecado, debilidad) ante Dios, para que Él la cubra con la vestidura de Cristo. 

CONCLUSIÓN.

Es necesario que todo ser humano reconozca su desnudez, que es un pecador. Los cristianos también debemos comprender que estamos desnudos ante Dios y que no somos superiores a los demás. Esa desnudez de alma y espíritu debe ser cubierta, pero no por hojas de higuera o falsas vestiduras, sino por las hojas del árbol de la vida que es Jesucristo. El camino correcto para cubrir nuestra desnudez es: 1) Identificando las tres mentiras del diablo, No moriréis, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal; 2) Identificando las tres tentaciones al pecado, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida; 3) Reconociendo nuestra desnudez; y 4) Recibiendo la vestidura del Señor.
 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Considera usted inmoral la desnudez?

2)      ¿Ha vivido en su vida cristiana la experiencia de alejarse de Dios?

3)      ¿Cómo podemos recuperar el estado de gracia en que estaban nuestros primeros padres antes de pecar?

4)      ¿Es bueno o malo estar desnudo ante Dios?

5)      ¿Qué debilidades, errores y pecados desea superar?

6)      ¿Qué árboles de la Biblia se nombraron en este sermón?

7)      ¿Por qué Adán y Eva cubrieron sus órganos sexuales?

8)      ¿Qué representa la higuera en la Biblia?

9)      ¿Actúa Dios con nosotros del mismo modo con que lo hizo con Adán y Eva cuando pecaron?

10)  ¿Qué lugar se debe dar al sacrificio en la vida cristiana?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.
  • (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/
  • “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.
  • “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/
  • Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php
  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd
  • (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

 

 

domingo, junio 11, 2017

ID Y PREDICAD EL EVANGELIO.

EL EVANGELIO
LECCIÓN 6
 
 
 
© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica:14 Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. / 15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. / 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. / 17 Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; / 18 tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.” (San Marcos 16:14-18) 

Idea central: El Señor nos ordena predicar el Evangelio. 

Objetivos: a) Entender el significado espiritual de predicar el Evangelio, b) Valorar la “predicación” como un acto valiosísimo; c) Apurar la segunda venida del Señor, predicando el Evangelio; d) Luchar y exponerse contra la incredulidad en la predicación del Evangelio a los inconversos; e) Confirmar la fe de nuestros hermanos, predicando el Evangelio; y 5) Cumplir Gran Comisión. 

Resumen: El más importante mandato que Jesús dejó a la Iglesia fue el de predicar el Evangelio. Para cumplirlo debemos capacitarnos y motivarnos, teniendo en cuenta que es muy valioso para el Señor y las almas perdidas; un modo de apurar Su regreso; es una guerra espiritual; así confirmamos a nuestros hermanos en la fe y cumplimos la Gran Comisión. 

P
redicar, según el diccionario, es propagar o extender una doctrina o unas ideas, haciéndolas públicas y patentes. Jesucristo predicó la doctrina Divina llamada Evangelio; por eso se llama “evangelizar” al acto de propagar el Evangelio. Antes de partir al cielo, le dejó a los apóstoles esa tarea de “predicar”: 15 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. / 16 El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado.” (San Marcos 16:15,16) La misma comisión traspasaron los apóstoles a todo cristiano. Es deber de discípulos predicar el Evangelio.  

La “predicación” es la acción de predicar, entonces podemos decir de alguien que fue a anunciar el Evangelio a otro lugar, como una plaza, un hogar, una institución, un templo, etc., que anda en la “predicación”; pero también se nomina predicación al discurso mismo del que predica, o sea el “predicador”. Otra forma de llamar a la predicación es “prédica”. Por lo general se predica desde los púlpitos de las iglesias, pero se puede hacer en cualquier lugar donde las personas requieran escuchar el mensaje del Evangelio. Casi siempre son los ministros de Dios y algunos líderes de la Iglesia quienes tienen esta tarea de “predicar”, porque están preparados y capacitados para ello, pero eso no impide que todo cristiano “predique” el Evangelio. 

En cuanto al origen de la palabra “predicar”, viene del latín: 1) “pre”, que significa antes, delante. Por ejemplo decimos previamente (algo que se hace antes), prejuicio (emitir un juicio antes de pensar), precaución (tener un cuidado antes de que suceda algo malo): 2) “dedicare”, que significa destinar, consagrar. Por lo tanto “pre-dicar” es dar a conocer algo que con anterioridad ha estado apartado o escondido y ahora sale a la luz pública. Fue lo que hizo Juan el Bautista cuando emitió el mensaje previo a la aparición de Jesús en el Jordán: “23 Dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.” (San Juan 1:23 

¿Qué es predicar, según la Biblia?

1.      Predicar es derramar un vaso de alabastro.

“De cierto os digo que dondequiera que se predique este evangelio, en todo el mundo, también se contará lo que ésta ha hecho, para memoria de ella.” (San Mateo 26:13) 

Cuando Jesús estaba a la mesa en casa de Simón, el leproso, vino una mujer y derramó el perfume de un vaso de alabastro sobre la cabeza del Maestro. Los discípulos se escandalizaron por el gasto, mas Él explicó que ella lo ungía para Su sepultura, lo “preparaba” para la muerte. Les dijo, ante su preocupación por el aparente despilfarro, que a los pobres siempre los tendrían cerca para ayudarles, pero a Él no. Lo que hizo esta mujer ha sido siempre contado al predicar el Evangelio pues: a) Ella efectuó un acto de adoración a Dios; b) Ella sin saberlo anunció Su muerte; c) Ella hizo tan buena obra como dar a los pobres. Predicar el Evangelio, también, es como derramar perfume en el alma de un abatido por el pecado y, a la vez, alegrar el corazón de Dios “4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.” (1 Timoteo 2:4) 

Predicar es como derramar un vaso de alabastro, un perfume espiritual carísimo en el alma de un pecador y en el corazón del Señor. 

2.      Predicar es anticipar la venida del Señor.

“Y es necesario que el evangelio sea predicado antes a todas las naciones.” (San Marcos 13:10)

Este versículo se encuentra en el contexto de la profecía de Jesús acerca de los últimos tiempos. En los versos 5 al 7 nos presenta un panorama de la época que estamos viviendo. Los versículos 8-13, donde se encuentra esta frase, corresponden a la persecución que precederá a la Gran Tribulación. Hay una palabra que no podemos dejar pasar por alto, la palabra “antes”. Así como en el 7 Jesús nos dice “pero aún no es el fin”, aquí nos advierte que “antes” del fin es necesario que el Evangelio sea predicado en toda la Tierra. La predicación del Evangelio es una prioridad para el Señor y una de las señales de los últimos tiempos dada a Sus discípulos.  

Si la Iglesia está en el corazón del Señor, se esforzará por predicar el Evangelio para que la mayor cantidad de personas sean salvas. Si la Iglesia quiere ver pronto al Señor, estar luego en el cielo, entonces apresurará sus pasos predicando el Evangelio: “12 esperando y apresurándoos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán!” (2 Pedro 3:12 

Apresurar, apurar o anticipar es hacer que una cosa ocurra antes del tiempo previsto. Habrá quienes piensen que Dios ya lo tiene decidido, mas recordemos aquellas ocasiones en que Él cambió Su voluntad ante el buen proceder de un pueblo.  

Predicar es anticipar la venida del Señor, apurarla para que se convierta la mayor cantidad de personas y Él regrese pronto. 

3.      Predicar es luchar y exponerse contra la incredulidad.

“5 Pero cuando los judíos y los gentiles, juntamente con sus gobernantes, se lanzaron a afrentarlos y apedrearlos, / 6 habiéndolo sabido, huyeron a Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y a toda la región circunvecina, / 7 y allí predicaban el evangelio.” (Hechos 14:5-7) 

El texto relata parte del primer viaje misionero de Pablo, cuando con Bernabé predicaban en Licaonia y sus alrededores en el Asia Menor, hoy Turquía, luego de haberlo hecho en Iconio. En esa ciudad lo habían hecho en una sinagoga y se convirtieron “una gran multitud” de judíos y gentiles. Pero los judíos que no les creyeron indispusieron a los gentiles contra Pablo y Bernabé. Tal cosa les instó a insistir en la predicación y Dios les concedía señales y milagros. Finalmente el público se dividió y los apóstoles tuvieron que arrancar pues judíos, gentiles y autoridades querían lapidarlos. Así fue que continuaron predicando el Evangelio en Listra y Derbe. 

No siempre será fácil la predicación del Evangelio; muchas veces implicará desavenencias, calumnias, malos entendidos y persecuciones.  

Predicar es luchar y exponerse contra la incredulidad, puesto que estamos en una guerra espiritual contra el demonio al cual le arrebatamos las almas. 

4.      Predicar es confirmar en la fe.

 “Y al que puede confirmaros según mi evangelio y la predicación de Jesucristo, según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” (Romanos 16:25) 

Este versículo es la primera frase de la doxología final de la carta a los Romanos. Se llama doxología a un himno o fórmula de alabanza a Dios que aparece en la Biblia y que suele utilizarse en la liturgia cristiana. Finaliza expresando: “al único y sabio Dios, sea gloria mediante Jesucristo para siempre. Amén.” (Romanos 16:27) En estas palabras el Apóstol reconoce que sólo Dios puede producir el crecimiento y despertar espiritual, confirmando la fe de los discípulos, de acuerdo al Evangelio que él predica y a la predicación de Jesucristo. Su Evangelio incluye los misterios que estaban ocultos y que ahora fueron revelados por su intermedio. 

Ese verso es un apretado resumen del mensaje paulino, en el que podemos ver cuatro conceptos:

a)      “Y al que puede confirmaros” Sólo Dios puede darnos la firmeza o seguridad en el camino de la fe.

b)      “según mi evangelio El ministro de Dios se ha apoderado del Evangelio como un mensaje propio. Su evangelio está dirigido principalmente a los gentiles.

c)      “y la predicación de Jesucristo,” El Evangelio es la predicación de una Persona, Jesucristo, Su nacimiento, vida, muerte y resurrección. Su vida incluye obras y enseñanzas. El objeto de nuestra predicación es Jesucristo.

d)     “según la revelación del misterio que se ha mantenido oculto desde tiempos eternos” Dios reveló al Apóstol una serie de misterios, entre los que destaca el de la salvación por Gracia. 

La predicación no sólo se dirige a los inconversos; también es para los creyentes y en este caso es para despertar, exhortar, animar, es decir confirmar en la fe. 

Predicar es también confirmar en la fe, cuando anunciamos a nuestros hermanos las verdades de Jesucristo y ellos despiertan y crecen en su fe. 

5.      Predicar es cumplir una orden de Jesucristo.

“Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” (San Marcos 16:15) 

La orden de Jesucristo es muy clara: “Id”. El verbo “ir” significa moverse hacia un lugar determinado, también es tener una dirección determinada o llevar a un sitio. Ejemplos: Ir a Jerusalén; yo voy a Jerusalén; ir de paseo; ir a dejar un encargo. Nunca es algo estático, siempre implica un desplazamiento. En este caso Jesús dice “por todo el mundo”; esa es la orden de Jesús, moverse, trasladarse hacia otros lugares para llevar el Evangelio. Sin embargo nosotros tantas veces permanecemos quietos, sin desplazarnos geográficamente, ni siquiera dentro del barrio, y esperamos que el Evangelio sea predicado. Hoy día también existen medios tecnológicos como la radio, la televisión y el internet, que nos permiten llevar el Evangelio hacia otras latitudes, pero eso no puede reemplazar el encuentro personal del predicador con el oyente. Perfectamente la Iglesia puede llegar a tener un satélite dedicado al anuncio del Evangelio en todo el planeta, como lo profetiza Apocalipsis: Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno para predicarlo a los moradores de la tierra, a toda nación, tribu, lengua y pueblo” (Apocalipsis 14:6) 

“Por todo el mundo” anima a las misiones: si en verdad permanecéis fundados y firmes en la fe, y sin moveros de la esperanza del evangelio que habéis oído, el cual se predica en toda la creación que está debajo del cielo; del cual yo Pablo fui hecho ministro.” (Colosenses 1:23) Los misioneros son los apóstoles de hoy que llevan el mensaje a otros lugares del planeta, convierten almas y plantan iglesias. Desde el principio de la era cristiana se entendió que predicar era dar un mensaje de vida y esperanza: 14 Y estableció a doce, para que estuviesen con él, y para enviarlos a predicar” (San Marcos 3:14) En su época los apóstoles llevaron el Evangelio a distintos lugares: Simón Pedro a Babilonia de Mesopotamia; Andrés a Edesa (en Turquía); Juan a Esmirna, Pérgamo, Sardis, Filadelfia, Laodicea, Tiatira; Felipe al Asia Superior, Heliópolis (Egipto), Frigia; Bartolomé a la India; Tomás a Partia y la India; Mateo a Partia y Etiopía; Simón a Mauritania, África y Gran Bretaña.  

En la historia del cristianismo se distinguen misioneros: a) Protestantes, como John Eliot a los indios de Norteamérica; William Carey a la India; Robert Morrison a la China; David Livingston al África; Mary Slessor al África Occidental; Albert Schweitzer al África ecuatorial francesa; William Cameron a Iberoamérica; y b) Católicos, como Bartolomé de las Casas a la América española; Francisco Javier a la India, Ceilán y extremo Oriente; Damián de Molokai a Hawai; Charles Eugene de Foucauld al norte de África; Teresa de Calcuta a la India. Todos ellos dieron sus vidas por la predicación del Evangelio de Jesucristo. 

Si tenemos a Cristo en nuestros corazones habrá un ardiente anhelo por predicar Su mensaje de salvación a todos quienes encontremos en nuestro camino. Si así lo hacemos, quienes nos escuchen y obedezcan al llamado, también querrán ser tan evangelizadores como nosotros. Tengamos pasión por las almas; no importa si somos pequeños o grandes predicadores; lo que importa es que prediquemos Su Evangelio. Desde que Jesús, nuestro Maestro, ordenó a Sus discípulos predicar el Evangelio hasta hoy ha habido grandes predicadores de Su Palabra de salvación. Muchos cristianos y cristianas han invertido sus vidas en esta tarea superior, han consagrado sus mentes, arriesgado su integridad física y salud, entregado sus recursos y anunciado el Evangelio a millones de almas que hoy son salvas. Atrevámonos nosotros también a ser predicadores del eterno Evangelio de Jesucristo, dediquemos la vida a ello y sea ésta nuestra obra y expresión de gratitud para el Señor que nos amó. Que nuestra labor quede escrita en el libro de la vida:  

3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.” (Filipenses 4:3) 

Predicar es cumplir una orden de Jesucristo, la más importante, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 

CONCLUSIÓN.

Es necesario entender el significado espiritual de las palabras “predicar”, “predicación”, “predicador”. Según la Biblia, predicar es: 1) Derramar un vaso de alabastro, un perfume espiritual carísimo en el alma de un pecador y en el corazón del Señor; 2) Anticipar la venida del Señor, apurarla para que se convierta la mayor cantidad de personas y Él regrese pronto; 3) Luchar y exponerse contra la incredulidad, puesto que estamos en una guerra espiritual contra el demonio al cual le arrebatamos las almas; 4) Confirmar en la fe, cuando anunciamos a nuestros hermanos las verdades de Jesucristo y ellos despiertan y crecen en su fe; y 5) Predicar es cumplir una orden de Jesucristo, la más importante, “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.”

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)       ¿Ha predicado usted en un lugar público como una plaza, calle, institución, y cómo fue esa experiencia?

2)       ¿Cuáles son las dos verdades que Jesús declaró cuando una mujer derramó perfume sobre Su cabeza?

3)       ¿Puede Dios cambiar Su voluntad?

4)       ¿A qué equivale en la actualidad la discusión entre judíos y gentiles dentro de la Iglesia?

5)       ¿Cómo entiende la confirmación cristiana?

6)       ¿Quién fue la persona que le predicó el Evangelio cuando usted conoció al Señor?

7)       ¿Si pudiera escoger, a quienes les gustaría ser enviado/a a predicarles?

8)       ¿Qué haría usted ahora si una persona se convirtiera por su predicación?

9)       ¿Cuál es, a su parecer, la más importante orden que nos ha dado Jesucristo?

10)   ¿Qué personas de su entorno necesitan ahora escuchar el mensaje del Evangelio?

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

  • Reina, Casiodoro de (1960). “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.
  • MacArthur, John. (2011). “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 
  • (1979). “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

·         (1960). “La Santa Biblia” Sociedades Bíblicas Unidas. Recuperado de: http://www.gentle.org/biblia/

·         “Nuevo Testamento, Edición Pastoral” Chile, Ediciones Mundo, 1974.

·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

  • Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

  • http://www.rlhymersjr.com/Online_Sermons_Spanish/2011/060511AM_SignsOFChristsComing.html

  • http://www.biblestudytools.com/commentaries/utley/marcos/marcos13.html

  • http://www.leccionesuvinet.org/parenesis-9.php