domingo, marzo 04, 2018

LA HUMILDAD DE JESÚS.

AMIGOS DE JESÚS
Enseñanza 21

 
© Maestra Elena Montaner 

“... el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece” 
1 Corintios 13:4 

La envidia es el sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que no tiene o desearía tener para sí sola algo que otra posee. Es el pecado consistente en la tristeza por el bien ajeno en cuanto que rebaja nuestra gloria y excelencia. De la envidia proceden el odio, la murmuración, la difamación, el gozo en las adversidades del prójimo y la tristeza en su prosperidad.  

A la envidia se opone la humildad, virtud que consiste en conocer las propias limitaciones y debilidades y actuar de acuerdo a tal conocimiento. El término proviene del vocablo latino humilitas. 

Humildad es sumisión, rendimiento. Si soy humilde me rindo a Dios, acato su Palabra, creo a lo que Él me dice y obedezco. La palabra "humildad" viene de humus, humi, que significa "tierra". La persona humilde es la que clava los ojos en el suelo, demostrando docilidad y abnegación.  

Lo contrario de la humildad es el orgullo, estar hinchados de amor propio y vanidad. Orgullo deriva de orgao, que significa estar hinchado. Los orgullosos son unos inflatos, decía Agustín de Hipona. "El orgullo es uno de los muchos harapos con que cubren sus llagas la soberbia y el egoísmo" (Roque Barcia). 

Ser humilde es también tener una justa apreciación de sí mismo, no tener un mayor concepto de lo que se es; es tener el sentir que tuvo Jesús.

“Yo les he puesto el modelo, que, así como yo hice con ustedes, ustedes también deben hacerlo.” (Juan 13:15 

“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor de Jehová (Proverbios 22:4) 

Dicho lo anterior, podemos exponer algunos aspectos de la Humildad del Señor Jesús: 

  1. Su encarnación:
Dice la Escritura en  Juan 1: 1, 14: "En el principio de todas las cosas era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios…(verso 14)Aquella Palabra se hizo hombre, y como hombre vivió entre nosotros con plenitud de gracia y de verdad. Y fuimos testigos de su gloria, la gloria que pertenece al Hijo único de Dios Padre." 

La Humildad llevada a un nivel sublime  por parte de Dios al hacerse hombre. Podemos ver a ese niño siendo Dios y Rey de todo el Universo naciendo no en cuna de oro sino en un establo, sin ninguna comodidad, en medio de corderos, vacas y asnos. Solo Dios en su inmenso Amor por el ser humano podía hacer este milagro, Amor en condición extrema de Humildad. 

Y Pese a ser perfecto, pasaría la primera etapa de su vida sujeto a padres humanos imperfectos ¡Qué humildad! 

2.     Obediente hasta morir:

Filipenses 2:6-8: “quien, siendo por naturaleza Dios, no trató de aferrarse al hecho de ser igual a Dios, /sino que se vació de sí mismo y se redujo a la condición de un esclavo haciéndose igual a los hombres. /Y en su calidad humana se humilló todavía más, pues se hizo obediente hasta la muerte, la ignominiosa muerte en la cruz.”

¿Quién de nosotros sería capaz de humillarse de esa manera? Se requiere una Humildad a toda prueba, una Humildad real, verdadera, no fingida. A veces decimos que debemos ser humildes y nos disponemos a hacerlo creyendo que es real en nosotros ¿cómo puede convivir la Humildad con el Orgullo al mismo tiempo, o con la soberbia?

Algunos piensan que los dones espirituales exaltan a la persona que los posee y por eso buscan desarrollarlos, pero lo cierto es que el que recibe dones espirituales tiene que humillarse más, crucificar más la carne y entregarse más a Dios. Dios no da dones espirituales para promover nuestras propias metas y aspiraciones, dice la palabra de Dios en 1 Pedro 5:6: “Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo.” 

3.     Jesús aceptó la Misión.

Imaginemos que nos llaman para cumplir una Misión que implica sacrificios diversos, dolores, sufrimiento, tristeza, etc. sin recibir nada a cambio sino solo dolor y martirio ¿estaríamos dispuestos? Y sobre todo ¿dispuestos a obedecer las instrucciones y mandatos que implica tal misión? Jesús lo hizo. Y como Dios y al mismo tiempo como Hijo unigénito de Dios aceptó la misión. ¿Por qué? Porque era humilde. Sabía que iba a ser torturado hasta morir en la cruz siendo inocente, pero lo que hizo fue asumir la culpa de todos  nosotros y recibir el castigo de muerte. Dice Jesús en Juan 6:38: “Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.”

De su palabra se desprende obviamente que para que obedezcamos la santa voluntad de Dios tenemos que pedir se nos otorgue Humildad. Ser humilde bajando la  cabeza, inclinándonos frente a Él y aceptando obedientemente su voluntad en nuestras vidas. Curiosamente esto no nos hace sufrir, sino que podemos aprender a obedecer con gozo, paciencia y mansedumbre. 

4.     Todo el reconocimiento era hacia su Padre.

Marcos 10:17,18.: “Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? /Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios. 

Juan 7:15,16 “Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras, sin haber estudiado?  /Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió.  

Durante toda su vida como hombre  Jesús demostró su total humildad. Él demostró esta virtud al dar siempre la alabanza y gloria a su Padre. Aunque a veces lo elogiaban por la sabiduría de sus palabras, el poder de sus milagros e incluso por la bondad de su carácter, Jesús se negó en todo momento a aceptar esa gloria y la dirigió a su Padre. 

5.     Tuvo un trato humilde con las personas:

Mateo 20:28 “…como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.” 

Jesús manifestó humildad en el trato con otras personas. De hecho, dejó muy claro que no había venido a la Tierra para que le sirvieran, sino para servir Su trato amoroso y razonable demostraba lo humilde que era. Cuando sus discípulos le fallaron, no los regañó, sino que siguió esforzándose por llegarles al corazón El día que las multitudes le impidieron retirarse a descansar, no las despidió, sino que sacrificó su descanso y les enseñó “muchas cosas” como dice en Marcos 6:34 “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.” 

6.     El lavado de pies en el Aposento Alto.

Juan 13:3-5 sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, /se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. /Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.”

No es difícil imaginar la escena, la que ha sido reproducida en películas o en pinturas, vemos a Jesús inclinarse o arrodillarse frente a cada uno de sus discípulos para lavarles los pies. También imaginemos que llegamos de visita a un lugar y que el dueño de casa se inclina frente a nosotros y nos lava los pies...de seguro nos costaría  mucho aceptar, y menos hacerlo nosotros  a otros.

Jesús en esta acto no solamente les está enseñando a sus discípulos sino también a nosotros. No es que literalmente les lavemos los pies a las personas, sino es el acto de servicio al prójimo renunciando a nuestras propias comodidades. Les dijo lo siguiente: “Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. /Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. /De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 
(Juan 13:12-16) 

  1. Un poco menor que los ángeles
Hebreos 2:9 dice que Jesús fue hecho un poco menor que los ángeles. Al momento de la encarnación de Dios, se encontró en una posición de sumisión/obediencia/sometimiento. Sabemos que los ángeles cuentan con más poder y habilidades mentales que los seres humanos, de ahí que Dios, al hacerse hombre, fue hecho un poco menor que ellos; esto es, no se encontraba ejerciendo Su Señorío sobre toda la creación en unión con el Padre y el Espíritu Santo. O sea, Dios, en la Persona de Jesús, estaba operando, caminando, hablando, viviendo y actuando como un simple hombre sujeto a la Ley.  

Son innumerables los actos de humildad de Jesús, que podemos verlos en la Biblia. La entrada a Jerusalén en un asno siendo Rey, el trato humilde para enseñar a sus discípulos, el trato humilde a todo tipo de personas, como aceptar comer con prostitutas, pescadores y cobradores de impuestos, etc. Es la perfecta Humildad, virtud que Dios quiere que tengamos. 

Conclusiones: 

1.      El mayor acto de humildad de Jesús al cumplir su misión como hombre despojándose de casi toda su deidad. Permitiendo ser torturado y colgado en una cruz hasta morir con dolor y sufrimiento en el alma. Una prueba de la perfecta Humildad de Dios, personificada en Jesús.

2.      La demostración constante de humildad destinada a enseñarla a sus discípulos y también a nosotros, que somos los privilegiados porque nos reemplazó en el castigo que deberíamos recibir nosotros y en  cambio fuimos perdonados y lavados de todo pecado del pasado, presente y futuro, por su acto de amor en muerte de cruz.

3.      La humildad presente de Jesús que está siempre dispuesto a aceptarnos tal como somos. Dios ama a toda criatura y no hace acepción de personas. Es una virtud propia de su Amor y Misericordia eternos.

UNA FAMILIA ALEGRE.


LA CASA DEL PAN
REFLEXIÓN Nº7 

© Pastor Iván Tapia Contardo 

Lectura bíblica: “Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío.” (Salmos 43:4) 

Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.” (Salmos 66:1) 

Idea central: Los cristianos somos personas alegres. 

Objetivos: a) Comprender y valorar la alegría como una de las principales características de la familia cristiana; b) Comprender que el origen de la alegría verdadera está en Dios; c) Entender y valorar a Dios como un Dios alegre; d) Comprender y valorar la salvación como una razón de nuestra alegría; e) Comprender que el Señor desea un culto alegre y gozoso; f) Aprender a alegrarse con la creación de Dios. 

Resumen: La familia cristiana está constituida por una mayoría de miembros convertidos, caracterizada entre otras cosas por su alegría. Este gozo se origina en Dios y en la salvación recibida de Cristo, se expresa en el culto Divino y en la armonía con la creación.
 

L
as familias deben regocijarse juntas delante de Dios. Ordena el Antiguo Testamento: “y darás el dinero por todo lo que deseas, por vacas, por ovejas, por vino, por sidra, o por cualquier cosa que tú deseares; y comerás allí delante de Jehová tu Dios, y te alegrarás tú y tu familia.” (Deuteronomio 14:26).  

Los primeros cristianos perseveraban unánimes cada día en el templo, y partían el pan en las casas, comiendo juntos con alegría y sencillez de corazón. Dios siempre ha satisfecho a los creyentes con el sustento y la alegría en sus corazones. Cuando hay aflicción, oramos; cuando estamos alegres cantamos alabanzas. Un día, cuando seamos llevados a la presencia de Dios, en las bodas del Cordero, como en toda boda, nos gozaremos, le daremos gloria y nos alegraremos pues seremos Su novia: Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado.” (Apocalipsis 19:7) 

El salterio o himnario judío-cristiano es principalmente el libro de Salmos que contiene la Biblia. Los salmos invitan a alegrarse en Dios. De los 150 salmos, 82 hablan de la alegría, lo que equivale al 55 por ciento. La mitad del libro de los Salmos se refiere en forma positiva a la alegría. Las familias cristianas deberían tener en cuenta estos textos que estimulan la alegría en la alabanza y la adoración. 

¿Por qué la familia cristiana es alegre? 

1.      Dios es alegre.

Dios alegra el corazón de sus hijos: Tú diste alegría a mi corazón Mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.” (Salmos 4:7). La alegría nace en el corazón de Dios. Él no es triste ni melancólico, Dios es una Persona alegre, feliz de ser Creador, Salvador y Vivificador. 

Por tanto los que amamos a Dios tenemos el mismo sentir que nuestro Padre Celestial y nos regocijamos con Él: “Pero alégrense todos los que en ti confían; Den voces de júbilo para siempre, porque tú los defiendes; En ti se regocijen los que aman tu nombre.” (Salmos 5:11) 

En el salmo de David que es una oración por la paz de Jerusalén, se canta: “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (Salmo 122:1). Dirigirse al templo físico erigido a Dios, acudir a la ciudad santa de Jerusalén o entrar espiritualmente en la presencia del Señor, son experiencias místicas que nos llenan de alegría espiritual, la cual preferimos llamar “gozo”. 

La fuente de la alegría es el amor, saberse amado por Dios. La expresión genuina de la alegría es la sonrisa, no la carcajada histérica. “Un santo triste es un triste santo” decía Teresa de Jesús; Francisco de Asís hablaba de la “perfecta alegría”, decía en el siglo XIII: “Guárdense de aparecer tristes, ceñudos o hipócritas, antes muéstrense contentos en el Señor, alegres y religiosamente graciosos. Como San Pablo que ordena: 4 Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! / 5 Vuestra gentileza sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. / 6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. / 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:4-7) 

El Dios alegre nos invita a vivir contentos. 

2.      Dios nos salvó.

El mayor motivo de alegría de un cristiano es sin duda la salvación eterna de su alma. Sus pecados han sido perdonados, su alma ha sido limpiada por la sangre de Jesús, el Padre le ha aceptado como hijo y trasladado al Reino de Dios. Por eso canta el salmista: “Mas yo en tu misericordia he confiado; Mi corazón se alegrará en tu salvación.” (Salmos 13:5). ¿No nos regocijaremos también nosotros, los pecadores arrepentidos, al ser aceptados por el Señor? Entonces mi alma se alegrará en Jehová; Se regocijará en su salvación.” (Salmos 35:9) 

La familia cristiana es aquella en que la mayor parte de sus miembros son convertidos. Esto es una bendición y trae gran alegría al hogar. En la familia aprendemos a vivir con alegría, dejando fuera la ira, la indiferencia y la falta de respeto; se comparten las cosas buenas y malas; se ora en unidad y se alaba a Dios con alegría: “16 Estad siempre gozosos. / 17 Orad sin cesar. / 18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. / 19 No apaguéis al Espíritu.” (1 Tesalonicenses 5:16-19) 

La alegría nace en un corazón agradecido y se expresa en una sonrisa, un abrazo, un gesto. No necesariamente es ruidosa, se manifiesta en forma sencilla. Nos alegramos por el éxito de uno de nuestros familiares, por la noticia de la llegada de un bebé, por la mejoría de un enfermo, en fin por los testimonios de Dios en nuestra comunidad, en especial por los recién convertidos: Gócense y alégrense en ti todos los que te buscan, Y digan siempre los que aman tu salvación: Jehová sea enaltecido.” (Salmos 40:16) 

El mayor motivo de alegría cristiana es la salvación. 

3.      Dios desea un culto alegre.

La alegría por el amor de Dios y todas Sus bendiciones, se expresa en alabanza y adoración. Los cristianos nos reunimos semanalmente para rendir culto al Señor y lo hacemos con alegría. Rostros adustos, tristes, molestos, graves, no son propios de cristianos que han encontrado su felicidad en el Salvador. Notemos las diferentes expresiones físicas que toma la adoración divina en el libro de Salmos: 

a)       “Has cambiado mi lamento en baile; Desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría.” (Salmos 30:11) Danzas para Dios. 

b)       “Alegraos en Jehová y gozaos, justos; Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.” (Salmos 32:11) Cantos llenos de júbilo o viva alegría para Dios. 

c)       “Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa, Y digan siempre: Sea exaltado Jehová, Que ama la paz de su siervo.” (Salmos 35:27) Exaltación a Dios. 

d)       “Entraré al altar de Dios, Al Dios de mi alegría y de mi gozo; Y te alabaré con arpa, oh Dios, Dios mío. Aclamar, gritar de alegría.” (Salmos 43:4) Música alegre para Dios. 

e)       “Aclamad a Dios con alegría, toda la tierra.” (Salmos 66:1) Aclamación o gritos de alegría para Dios. 

La integridad es la entereza moral. Dios desea que seamos íntegros, éticos, morales. De esa integridad ha de brotar alabanza muy alegre: Alegraos, oh justos, en Jehová; En los íntegros es hermosa la alabanza.” (Salmos 33:1) 

Se oponen a la alegría la falsa o necia alegría como los entretenimientos ilícitos, las risas exageradas, las obscenidades, las burlas al prójimo, y las bromas ridículas. Tales actuaciones no deben ser en el culto a Dios.

La oración, alabanza y adoración a Dios se desarrollan con alegría, porque así Dios lo pide en Su Palabra. 

4.      Dios se alegra en Su creación.

En la Biblia, la creación se alegra y goza en su Hacedor. La ciudad de Dios, en medio de ella, es alegrada por el canto de las aguas: “Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.” (Salmos 46:4). El salmista exhorta a la naturaleza a alegrarse con Dios: “Alégrense los cielos, y gócese la tierra; Brame el mar y su plenitud.” (Salmos 96:11). 

La creación de Dios refleja la alegría del Creador: “Destilan sobre los pastizales del desierto, Y los collados se ciñen de alegría.” (Salmos 65:12). La Palabra de Dios nos invita a unirnos a ella y alegrarnos con ella, a cantar alegres levantando la voz y aplaudiendo: “Cantad alegres a Jehová, toda la tierra; Levantad la voz, y aplaudid, y cantad salmos.” (Salmos 98:4). Dios es el Rey de toda la creación y debe ser alabado como tal: “Jehová reina; regocíjese la tierra, alégrense las muchas costas.” (Salmos 97:1). 

Cuando venga a Reinar por mil años Jesucristo, “Se alegrará el monte de Sion; Se gozarán las hijas de Judá Por tus juicios.” (Salmos 48:11). Pensar en el milenio en que Jesús reinará es otro buen motivo para alegrarse: “Alégrense y gócense las naciones, Porque juzgarás los pueblos con equidad, Y pastorearás las naciones en la tierra. Selah” (Salmos 67:4). Aquel día Su pueblo volverá a cantar: “Este es el día que hizo Jehová; Nos gozaremos y alegraremos en él.” (Salmos 118:24); “Grandes cosas ha hecho Jehová con nosotros; Estaremos alegres.” (Salmos 126:3): “Alégrese Israel en su Hacedor; Los hijos de Sion se gocen en su Rey.” (Salmos 149:2). Cuando el Señor traiga juicio sobre esta Tierra, los creyentes serán testigos del cumplimiento de la profecía: “Se alegrará el justo cuando viere la venganza; Sus pies lavará en la sangre del impío.” (Salmos 58:10) 

El Creador se alegra en Su creación, la que está plena de alegría y alabanzas para Él. Como parte de esa creación, también nos alegraremos y adoraremos: En Jehová se gloriará mi alma; Lo oirán los mansos, y se alegrarán.” (Salmos 34:2); “Venid, aclamemos alegremente a Jehová; Cantemos con júbilo a la roca de nuestra salvación.” (Salmos 95:1); Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra.” (Salmos 100:1) 

Muchas otras razones hay para la alegría de la familia cristiana, pero hay una razón que debe llenarnos de gozo y es que Dios nos ha acogido dentro de Su familia eterna, adoptándonos como Sus hijos. ¿No es un motivo de gran alegría? Gocémonos y alegrémonos y no volvamos a quejarnos de nuestra vida y de Dios. 

CONCLUSIÓN.

Una de las características de la familia cristiana es su alegría. El origen de esta alegría está en Dios, ya que Él es alegre. Otra razón para nuestra alegría es la salvación que nos dio el Señor. El Creador desea un culto alegre, que se le alabe y adore con gozo verdadero. Los cristianos nos alegramos en nuestro Hacedor y Dios se alegra en Su creación.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Sólo los cristianos se alegrarán cuando venga a Reinar por mil años Jesucristo? Compruébelo en Salmos 48:11.

2)      ¿Cree usted que pensar en el milenio en que Jesús reinará es otro buen motivo para alegrarse? Compruébelo en Salmos 67:4.

3)      ¿Puede esta iglesia decir “Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él”?

4)      ¿Qué grandes cosas ha hecho el Señor en su vida?

5)      ¿Cuáles deben ser nuestras actitudes hacia Dios, como súbditos de un Rey?

6)      ¿Cómo se sentirán los creyentes cuando el Señor traiga juicio sobre esta Tierra, según el Salmo 58:10?

7)      ¿Se alegra usted en la creación de Dios y cómo lo experimenta?

8)      ¿Debemos criticar a aquellas iglesias que expresan con gritos, saltos y júbilo, su alabanza a Dios?

9)      ¿A quiénes ordena “cantad alegres a Dios”, el Salmo 100?

10)  ¿Cuáles fueron sus emociones cuando Dios le llamó?

11)  ¿Se considera usted miembro de la familia eterna de Dios y cómo se siente al respecto?

12)  ¿Qué actividad espiritual le reporta a usted mayor gozo?

13)  ¿Cómo podemos enseñar a las personas a no quejarse de sus vidas y de Dios?

14)  ¿Qué cosas entristecen a Dios en la actualidad?

15)  ¿Cuál es el motivo de mayor alegría espiritual para usted?

16)  ¿Por qué el culto al Señor debe ser alegre?

domingo, febrero 25, 2018

ALGUNAS AÑADIDURAS.

LA CASA DEL PAN
REFLEXIÓN Nº6

 
© Pastor Iván Tapia Contardo

Lectura bíblica: “15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. / 16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: / 17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. / 18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. / 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? / 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. / 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” (Génesis 50:17-21) 

Idea central: Las añadiduras de la salvación. 

Objetivos: a) Comprender y valorar lo que Dios ha añadido a nuestra salvación; b) Apreciar e imitar el testimonio de vida de José, hijo de Jacob; c) Comprender, valorar y aceptar que el discípulo de Jesucristo es  formado en el dolor y probado en la tentación; d) Comprender, valorar y descubrir que el discípulo es dotado con un don y una misión especial; y e) Comprender y experimentar el llamado a proteger y unir la familia. 

Resumen: La vida de José es un testimonio de fidelidad a Dios y a la familia. A través de ese testimonio podemos comprender algunas de las principales añadiduras de Dios a la vida cristiana: el dolor, la tentación, el don, la misión y la familia.
 

C
reo que los cristianos somos bendecidos desde nuestro nacimiento. No creo que Dios improvise, Él sabe exactamente quién se convertirá a Jesucristo en un momento de su vida y quien no lo hará y rechazará para siempre. Dios sabe qué personas creerán en Él y Su mensaje, le amarán y  servirán durante el resto de sus días. Es como si al nacer trajésemos una marca o señal que Dios puede interpretar. En la Antigüedad los padres nombraban a sus hijos con un nombre que daba significado a sus vidas y también a la familia y la sociedad en que vivían. Así sucedió con José, un niño hebreo, hijo de Jacob y Raquel. 

El nombre de José significa “que Él añada” o sea “que Dios añada”. En hebreo es Yãsaph. Le fue dado ese nombre por su madre Raquel, dada la petición que ella hizo al Señor: “22 Y se acordó Dios de Raquel, y la oyó Dios, y le concedió hijos. / 23 Y concibió, y dio a luz un hijo, y dijo: Dios ha quitado mi afrenta; / 24 y llamó su nombre José, diciendo: Añádame Jehová otro hijo.” (Génesis 30:22-24) No tener hijos en esa época era una vergüenza para la mujer y la familia. Raquel había rogado mucho al Señor hasta que por fin pudo quedar embarazada y dar a luz a un niño, que sería el muy amado de su padre.  

Puesto que Raquel rogó a Dios que le “añadiera” otro hijo, pero uno de su misma entraña y no de una de sus sirvientas, cuando nació el bebé le dio por nombre “que Dios añada”. Y el hijo que tuvo iba a ser uno de los hombres grandes de Israel, inteligente, bueno, misericordioso, tolerante, uno que sería capaz de administrar una nación y además, lo más importante, perdonar las ofensas. La vida de José es un ejemplo para todo cristiano en diversos aspectos, pero también es un ejemplo de cómo debemos comportarnos los hijos de Dios con nuestros seres queridos. Dios no sólo añadió un hijo a Raquel y Jacob, sino que añadió hermosas virtudes a su hijo José. Su corazón y fe fueron probados en medio de dolorosas circunstancias y en ellas se desarrolló la misión que Dios le había asignado para con la sociedad y su propia familia. 

Dios nada hace sin un propósito y añade bendición tras bendición: “La bendición de Jehová es la que enriquece, Y no añade tristeza con ella.” (Proverbios 10:22). Quien busca como prioridad las cosas de Dios, recibe por añadidura la satisfacción de sus necesidades más básicas: “Mas buscad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas” (San Lucas 12:31). Todo lo que sucede a un cristiano es una añadidura Divina, una circunstancia que le ayudará en su camino de crecimiento, en cambio para el no cristiano es un dolor sin sentido: “28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. / 29 Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.” (Romanos 8:28,29).  

La palabra “añadidura” significa anexo, secundario o en adición a algo. Como discípulos hemos recibido la salvación eterna de nuestras almas por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz. Esta salvación implica: a) El perdón de los pecados; b) La vida nueva con la renovación de nuestro entendimiento; y c) La recepción del Espíritu Santo que habita, regenera, convence, guía, enseña,  da poder y santifica. Pero además, el discípulo recibe de Dios algunas importantes añadiduras, las que se pueden observar en la vida de José. 

¿Qué añadiduras recibe el discípulo de Jesucristo? 

1.      Es  formado en el dolor y probado en la tentación.

a)      Formado en el dolor.

José fue formado en el dolor. Su padre Jacob tenía 90 años cuando él nació y fue, como hermano más pequeño, aparte de Benjamín, su favorito, lo que provocó la envidia de sus hermanos. A tal punto llegó su encono contra José, que quisieron darle muerte pero finalmente lo vendieron a una caravana de mercaderes que se dirigía a Egipto. En Egipto fue comprado por Potifar, oficial de la guardia de Faraón: “Y los madianitas lo vendieron en Egipto a Potifar, oficial de Faraón, capitán de la guardia” (Génesis 37:36) 

Este hombre escogido por Dios, pues desde pequeño el Señor le revelaba en sueños, sufrió la envidia y el odio de sus hermanos. Ese dolor fortalecería su fe y esperanza en Dios: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.” (1 Pedro 5:10) 

El dolor es una “añadidura” a nuestra salvación, necesario para el perfeccionamiento de nuestro ser cristiano. 

b)      Probado en la tentación.

José fue probado en la tentación. La esposa de Potifar intentó seducirlo pero él huyó de la tentación. La mujer, despechada, mintió acusándole falsamente y fue encarcelado: “19 Y sucedió que cuando oyó el amo de José las palabras que su mujer le hablaba, diciendo: Así me ha tratado tu siervo, se encendió su furor. / 20 Y tomó su amo a José, y lo puso en la cárcel, donde estaban los presos del rey, y estuvo allí en la cárcel.” (Génesis 39:19,20) 

La tentación a pecar, a no hacer la voluntad de Dios, está siempre a la puerta. Somos tentados por nuestra propia concupiscencia o debilidad carnal y también por los demonios a: 1) Actuar con soberbia; 2) Tener envidia de los éxitos de otros; 3) Actuar con ira y rencor cuando algo no nos agrada;  4) Ser avaros y no compartir las bendiciones materiales; 5) Ser lujuriosos, sucios de pensamiento, adúlteros, fornicarios;  6) No dominar la gula, intemperantes y viciosos; o 7) dejarnos dominar por la pereza o la acidia. El consejo de Dios es: a) Orar, “Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” (San Mateo 26:41); b) Resistir la prueba, “Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman.” (Santiago 1:12) 

La tentación es una “añadidura” a nuestra salvación, necesaria para desarrollar templanza. 

2.      Es dotado con un don y una misión especial.

a)      Un don especial.

José tenía un don especial. Estando en la cárcel interpretó los sueños del copero y panadero de Faraón, encarcelados con él: “Ellos le dijeron: Hemos tenido un sueño, y no hay quien lo interprete. Entonces les dijo José: ¿No son de Dios las interpretaciones? Contádmelo ahora.” (Génesis 40:8) 

Descubrir el don específico que el Espíritu Santo nos ha entregado es muy importante para trabajar en la Iglesia. Dios nos ha dado a cada uno un don para servirlo: “6 De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; / 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; / 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.” (Romanos 12:6-8) 

El don es una “añadidura” a nuestra salvación, necesario para ser útiles en la Obra de Dios. 

b)      Una misión especial.

José tenía una misión especial. Tiempo después interpretó un sueño del Faraón, anunciando siete años de prosperidad y siete de hambre, lo que significó que le liberaran de la cárcel y lo ascendieran a primer ministro del reino: “38 y dijo Faraón a sus siervos: ¿Acaso hallaremos a otro hombre como éste, en quien esté el espíritu de Dios? / 39 Y dijo Faraón a José: Pues que Dios te ha hecho saber todo esto, no hay entendido ni sabio como tú. / 40 Tú estarás sobre mi casa, y por tu palabra se gobernará todo mi pueblo; solamente en el trono seré yo mayor que tú.”  (Génesis 41:38-40 

Cuando hubo hambre en el reino, llegaron los hermanos de José para comprar alimentos, y éste trató de tal modo con ellos para que se arrepintieran. No le reconocieron hasta que él se lo manifestó: “4 Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos ahora a mí. Y ellos se acercaron. Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. / 5 Ahora, pues, no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá; porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros. / 6 Pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra, y aún quedan cinco años en los cuales ni habrá arada ni siega. / 7 Y Dios me envió delante de vosotros, para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. / 8 Así, pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Faraón y por señor de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto.” (Génesis 45:4-8) 

Jacob y toda su familia emigraron a Egipto y se estableció en la tierra de Gosén bajo la protección de Faraón y de José: “5 Entonces Faraón habló a José, diciendo: Tu padre y tus hermanos han venido a ti. / 6 La tierra de Egipto delante de ti está; en lo mejor de la tierra haz habitar a tu padre y a tus hermanos; habiten en la tierra de Gosén; y si entiendes que hay entre ellos hombres capaces, ponlos por mayorales del ganado mío.” (Génesis 47:5,6) 

En su lecho de muerte el padre de José bendijo a los hijos de éste y a cada uno de sus doce hijos, los que conformarían después las 12 tribus de Israel. A José bendijo así: “22 Rama fructífera es José, Rama fructífera junto a una fuente, Cuyos vástagos se extienden sobre el muro. / 23 Le causaron amargura, Le asaetearon, Y le aborrecieron los arqueros; / 24 Mas su arco se mantuvo poderoso, Y los brazos de sus manos se fortalecieron Por las manos del Fuerte de Jacob (Por el nombre del Pastor, la Roca de Israel), / 25 Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, Por el Dios Omnipotente, el cual te bendecirá Con bendiciones de los cielos de arriba, Con bendiciones del abismo que está abajo, Con bendiciones de los pechos y del vientre. / 26 Las bendiciones de tu padre Fueron mayores que las bendiciones de mis progenitores; Hasta el término de los collados eternos Serán sobre la cabeza de José, Y sobre la frente del que fue apartado de entre sus hermanos.” (Génesis 49:22-26 

La misión de José fue administrar exitosamente los bienes agrícolas de Egipto en tiempos de abundancia y carencia; y adelantarse a su familia para salvarlos de la hambruna y así preservar la simiente de Cristo, pues de una de las tribus de Jacob vendría el Mesías.  

Todo discípulo tiene una misión que cumplir. Ésta se va desvelando paulatinamente a través de la vida cristiana. En el caso de Pablo fue revelar los misterios del Evangelio: 8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, / 9 y de aclarar a todos cuál sea la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Dios, que creó todas las cosas” (Efesios 3:8,9). Todos los apóstoles tuvieron la misión general de todo cristiano: “19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; / 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (San Mateo 28:19,20).  

Un don es una capacidad. Una misión es un encargo o comisión a cumplir. La misión dada por el Señor a un discípulo puede requerir de más de una capacidad. Un don no tiene tiempo, en cambio una misión es un encargo para un tiempo determinado. Toda misión tiene una base bíblica. En mi caso así entiendo hoy mi misión: 4 Y sabréis que yo os envié este mandamiento, para que fuese mi pacto con Leví, ha dicho Jehová de los ejércitos. / 5 Mi pacto con él fue de vida y de paz, las cuales cosas yo le di para que me temiera; y tuvo temor de mí, y delante de mi nombre estuvo humillado. / 6 La ley de verdad estuvo en su boca, e iniquidad no fue hallada en sus labios; en paz y en justicia anduvo conmigo, y a muchos hizo apartar de la iniquidad. / 7 Porque los labios del sacerdote han de guardar la sabiduría, y de su boca el pueblo buscará la ley; porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.(Malaquías 2:4-7) Es el llamado de Dios a ser un sacerdote que transmite Su Palabra, ser un pastor de almas. 

La misión es una “añadidura” a nuestra salvación, necesaria para cumplir el propósito de Dios. 

3.      Es llamado a proteger y a unir la familia.

A la muerte de Jacob, los hermanos de José temieron que él les trataría mal, pero José estuvo dispuesto a amarles: “15 Viendo los hermanos de José que su padre era muerto, dijeron: Quizá nos aborrecerá José, y nos dará el pago de todo el mal que le hicimos. / 16 Y enviaron a decir a José: Tu padre mandó antes de su muerte, diciendo: / 17 Así diréis a José: Te ruego que perdones ahora la maldad de tus hermanos y su pecado, porque mal te trataron; por tanto, ahora te rogamos que perdones la maldad de los siervos del Dios de tu padre. Y José lloró mientras hablaban. / 18 Vinieron también sus hermanos y se postraron delante de él, y dijeron: Henos aquí por siervos tuyos. / 19 Y les respondió José: No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? / 20 Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. / 21 Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos. Así los consoló, y les habló al corazón.” (Génesis 50:17-21) 

Los hermanos de José temieron que al morir su padre les aborrecería y se vengaría de ellos. Entonces le recordaron lo que Jacob les había encargado, que le dijeran a él que perdonara su maldad y pecado. José lloró mientras hablaban, vino a su memoria todo el sufrimiento que debió vivir cuando le arrojaron al pozo, cuando le vendieron como esclavo, cuando fue humillado en casa de Potifar y luego encarcelado. Pero también lloró porque lo separaron de su amado padre Jacob y, a pesar de todo, amaba a su familia. La nobleza del corazón de José, como la nobleza de Jesús con los pecadores, quedó retratada en la respuesta que dio a sus hermanos: “No temáis; ¿acaso estoy yo en lugar de Dios? / Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. /  Ahora, pues, no tengáis miedo; yo os sustentaré a vosotros y a vuestros hijos.” 

El corazón de José era sabio, lleno de amor misericordioso y fraternal, estaba dispuesto a perdonar, tal como Dios nos enseña: “21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? / 22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.” (San Mateo 18:21,22) 

El Señor quiere que la familia cristiana viva en mutua tolerancia, desarrollando virtudes como: a) Perdón; b) Amor filial; c) Amor fraternal; d) Amor misericordioso; e) Sabiduría; f) Unidad. 

El llamado a proteger y unir la familia es una “añadidura” a nuestra salvación, necesaria para fortalecer el testimonio y cumplir el eterno propósito de Dios, que es formar una Familia eterna en los cielos.

CONCLUSIÓN.

Una añadidura es algo que se agrega a algo que es más importante. En relación a nuestra relación con Dios, lo más importante es la salvación que hemos alcanzado en Cristo crucificado y resucitado. Mas a esa salvación Dios ha añadido algunas cosas que podemos ver reflejadas en el testimonio de vida de un hombre llamado José. Así el discípulo de Jesucristo, además de ser salvo: 1) Es  formado en el dolor y probado en la tentación; 2) Es dotado con un don y una misión especial; y 3) Es llamado a proteger y a unir la familia.

 

PARA TRABAJAR EN EL CENÁCULO:

1)      ¿Qué añadidura ha vivido usted en su vida cristiana?

2)      ¿Cuál es para usted el más importante legado de Jesucristo?

3)      ¿Qué lección deja la vida de José?

4)      ¿Qué significa que “el discípulo de Jesucristo es  formado en el dolor” y cómo lo ha experimentado?

5)      ¿Cuáles son las tentaciones actuales que sufren los cristianos?

6)      ¿Qué dones identifica en esta iglesia?

7)      ¿Cuál es la misión especial que Dios le ha dado?

8)      ¿Cómo podemos proteger y unir a nuestras familias?

9)      ¿Qué hizo que José fuera capaz de perdonar a sus hermanos?

10)  ¿Qué similitudes hay entre José y Jesucristo?

11)  ¿Cómo podemos dejar de: Actuar con soberbia; tener envidia de los éxitos de otros; actuar con ira y rencor cuando algo no nos agrada;  ser avaros y no compartir las bendiciones materiales; ser lujuriosos, sucios de pensamiento, adúlteros, fornicarios;  ser dominados por la gula, intemperancia y vicios, o por la pereza o la acidia?

 

 

BIBLIOLINKOGRAFÍA.

·         Reina, Casiodoro de (1960) “La Santa Biblia” Estados Unidos: Broadman & Holman Publishers.

·         MacArthur, John (2011) “Biblia de Estudio MacArthur” Estados Unidos: Thomas Nelson Inc. 

·         (1979) “Dios Habla Hoy, La Biblia Versión Popular” Sociedades Bíblicas Unidas.

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·         “Diccionario de la Real Academia de la Lengua de España” Disponible en: http://www.rae.es/

·         Concordancia electrónica de la Biblia” Disponible en: http://www.miconcordancia.com/concordancia.php

·         Rizo Martínes, José L. “Diccionario Bíblico” Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/50636670/Diccionario-Biblico-Jose-L-Rizo-Martinez#scribd

·         (1966, 1970, 1979, 1983, 1996) Dios habla hoy” ®, © Sociedades Bíblicas Unidas, Disponible en: https://www.biblegateway.com/versions/Dios-Habla-Hoy-DHH-Biblia/

·         Rollo Marín, Antonio (1954) “Teología de la Perfección Cristiana” Biblioteca de Autores Cristianos.

·         (2011) “Nuevo Testamento Interlineal Griego Español” Argentina, Iglesia en Salta, Ministerio Apoyo Bíblico.